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Lunes, 03 Septiembre 2018

Álvaro García, nuevo Matador de Toros

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El 2 de septiembre del 2018, es la fecha en la que Álvaro García se ha doctorado como Matador de Toros en la plaza "La Tercera" de San Sebastián de los Reyes (Madrid). Con el maestro José María Manzanares de padrino y Andrés Roca Rey de testigo, Álvaro lidío de manera oficial su primer toro. Una oreja cortó en el oponende de Victoriano del Río que abría plaza y de no ser por los aceros se hubiera podido redondear el triunfo en el último de la tarde.

CRONICAS:

elmundo.es | La última del Cristo de los Remedios guardaba una ilusión. Un sueño. El de Álvaro García, anunciado ante sus paisanos para convertirse en nuevo matador de toros. Y rodeado de dos figuras ni más ni menos. Manzanares y Roca Rey le arroparon en día tan especial.

Ni verse rodeado por dos colosos ni el compromiso ante los suyos parecieron afectarle. Tampoco enfrentarse a su primer toro, sea esto lo de menos, ya que, a buen seguro, en su etapa novilleril se las ha visto con animales de más volumen y cuajo que Casero, de preciosas hechuras, eso sí. Cadenciosa fue su apertura a la verónica y ceñido el quite por chicuelinas antes de la ceremonia con Manzanares como padrino. Hace 13 años, en este mismo ruedo, su padre hizo lo propio con otro Álvaro, Justo. Precisamente la última alternativa que concedió el maestro en su carrera. Con la muleta, la faena fue a más en asentamiento y en limpieza tras una primera fase con más voluntad que acople. Lo mejor llegó al natural. Hubo dos larguísimos. Hasta que el toro se paró y no quedó otra que recurrir a las cercanías. Eficaz con la espada, paseó su primer trofeo como matador.

Con el triunfo amarrado de sus compañeros y ante un ejemplar incierto, Álvaro García se encontró ante un serio compromiso frente al sexto. De irregular embestida, cabeceó en la muleta el toro. Cuando logró que no enganchara, la faena ganó en calidad e intensidad. Le bajó la mano, logró aplomar la acometidadel astado y ganarse el calor del público. El de Victoriano, vencido, buscó tablas, y allí se desarrolló un final de faena animoso, de exposición. El descabello se llevó el premio de la puerta grande en día tan señalado.

 

mundotoro.com | ‘Casero’ era el de la ceremonia. Para uno de casa. Álvaro García vivió su gran día con uno de Victoriano del Río, negro, terciado y gachito, que tuvo calidad en sus embestidas. Definido desde el saludo de capa, templado a la verónica -la media, superior-, y el posterior quite por chicuelinas, que no perdonó a pesar de la justa fuerza del toro. Largo parlamento de Manzanaresen la ceremonia y el toricantano comenzó directamente en los medios al natural. Por ese pitón, transcurrió todo el trasteo en el que tuvo que echar los vuelos y enganchar cada embestida, porque al toro le costaba un mundo y a partir del tercero tendía a defenderse. Acabó metido, por ello, entre los pitones en un tramo final de faena lleno de entrega. Estocada desprendida y oreja.

Cerró plaza un sexto con la divisa de Toros de Cortés, que marcó acentuadamente las querencias del encierro. Tuvo movilidad, pero siempre hacia dentro y con feo estilo. Cortó muchísimo en banderillas. Luego, la faena tuvo altibajos, porque el toro desarrolló a peor y tendió siempre, reservón, a defenderse. Brusco. Álvaro García puso ganas y actitud para lograr robarle dos tandas al natural meritorias. Pero el acero se le atragantó y el burel, además, no ayudó para descabellar. Saludó una cariñosa ovación.

 

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